Espíritu de Servicio

Cuando leo cómo el apóstol Pablo servía en la evangelización y la enseñanza, con gozo, a pesar de experimentar prisión en varias ocasiones, realmente me emociona. Fue, sin lugar a duda, su espíritu de servicio lo que hizo del apóstol Pablo el mayor de los apóstoles.

Un verdadero espíritu de servicio

Un verdadero espíritu de servicio se caracteriza, como podemos leer en el capítulo 1 de la carta del apóstol Pablo a los Filipenses, por una entrega a Dios pero también por una entrega en beneficio del evangelio a los creyentes. Filipenses 1:22,24 nos escenifica claramente que Pablo escogía esforzarse por seguir vivo en este mundo por causa de todas aquellas iglesias y todos aquellos creyentes que necesitaban todavía ser formados, crecer y madurar.

La grandeza del corazón de este apóstol residía en el grande amor que mostraba por las ovejas. Esta reflexión me obliga a pensar entonces en las palabras que Jesús dijo al apóstol Pedro: “¿Me amas más que estos? Apacienta mis corderos” (Jn. 21:15).

El verdadero siervo no busca ser considerado como persona importante, como VIP, entre aquellos a los que sirve. El mayor ejemplo de servidumbre lo encontramos en Jesús, quien ni siquiera tenía dónde recostar su cabeza (Mt. 8:20).

Viendo los ejemplos bíblicos de servidumbre, debemos pensar que en la actualidad existe una definición de servicio muy difuminada, tanto que es tergiversada en demasía por algunos que no saben en qué consiste la entrega sacrificial que nos enseñó Jesús. Esta entrega es el mayor ejemplo de afecto, pues nadie puede expresar mayor amor que aquél que da su vida por su amigo y compañero en la fe (Jn. 15:13). Jesús, Pablo y tantos otros no pidieron nada para sí; mas entregaron mucho más de lo que muchos cristianos están dispuestos a entregar.

Ahora vivimos tiempos que pueden ser considerados como fáciles de llevar para muchos cristianos en todo el mundo; no obstante, este espíritu de servicio sólo brillará en tiempos de dificultad.